Las Leyes Espirituales

Cuando se habla de Leyes Espirituales se habla de una escala de valores intrínseca en la mente divina de cada ser humano, y se refiere a una serie de reglas que nos indican como comportarnos para vivir éticamente y en armonía con nosotros mismos, con nuestros hermanos y hermanas y con el planeta en el cual se desarrolla nuestra existencia.

Prácticamente se trata de un código de comportamiento que nos muestra qué hacer y  qué no hacer para vivir de acuerdo con el Amor, un código que nos ha sido transmitido por nuestros creadores y que tenemos el deber de respetar y de transmitir a las futuras generaciones, para que podamos experimentar una verdadera evolución de la especie.

Hasta ahora la humanidad ha basado su existencia en la supervivencia, confundiendo la evolución tecnológica con la evolución de la raza humana. Mientras que la verdadera y única evolución nace de la comprensión de sí mismos y del desarrollo de una Conciencia Espiritual, que cada individuo debería de crearse con cada toma de conciencia que experimenta a lo largo de su vida.

La Esencia ha nacido en una forma para poder experimentar, comprender y desarrollarse en el respeto de la Vida siguiendo, por lo tanto, el código de las Leyes Espirituales.

El predominio en el hombre de su parte egoica ha comportado la ausencia de momentos de toma de conciencia, lo cual ha llevado a la humanidad a la absoluta incomprensión de sí misma y de los verdaderos objetivos por los que ha nacido: desarrollarse en el Amor hacia formas cada vez más evolucionadas durante la búsqueda de la Verdad y de la comprensión de los misterios de la Vida.

Habiendo perdido de vista sus verdaderos objetivos, darse cuenta de que la vida de los seres humanos así como la conocemos hoy es completamente anti-natural, en lo que se refiere a las Leyes del Espíritu, se ha vuelto una empresa ardua.

No tiene ningún sentido que exista una evolución tecnológica sin que antes exista una evolución interior del ser humano. El ser humano utiliza desde hace milenios una mente arcaica y de naturaleza inferior que sigue reglas animales, en lugar de  espirituales, y que es profundamente dependiente del cerebro reptiliano y del cerebro límbico, una mente que por lo tanto resulta fácilmente manipulable y controlable y, lo más importante, no permite el acceso a la propia mente divina.

La raza humana, como su propia historia demuestra, es la prueba viviente del aniquilamiento del conocimiento y del encarcelamiento de aquellas ideas que, si fueran tomadas en consideración, nos llevarían a una verdadera evolución: basta observar como se denigra continuamente a aquellos seres humanos que osan dar muestra de su lucidez espiritual, por ejemplo aportando ideas y opiniones que se alejan del beneplácito del gobierno del momento, porque no están controlados por la mente animalesca inferior, y que intentan despertar la conciencia de otros hermanos y hermanas, conscientes de cuál es la Via hacia la salvación y hacia el Amor, conscientes de que cualquier idea, comportamiento o actitud que se alejen del Amor son una clara señal de algo que se insinúa que Divino no es.

Cada vez que ofendemos a alguno, cada vez que no escuchamos a quien tiene opiniones diferentes de la nuestra, cada vez que nos encerramos dentro de nuestras convicciones y caemos en las emociones, cuando nos alejamos de la cooperación y “vivimos” en la competición, cuando trabajamos y “vivimos” con el único obejtivo de ganar cada vez más… nos encontramos lejos de nuestra verdadera naturaleza o, lo que es lo mismo, de la Divinidad que nos ha creado.

Una especie evolucionada y consciente de su propia divinidad debería ponerse manos a la obra y trabajar todos a una para aumentar cada vez más sus conocimientos, consciente de que, al final, es Dios el que está operando para conocerse a sí mismo a través de sus propias creaciones.

Una especie evolucionada no necesita que ninguno la guíe, porque su verdadero guía lo encuentra dentro de sí misma junto al código Divino que nos ha sido transmitido.

Con lo dicho hasta ahora puedo solamente deducir que nuestra clase politica, junto a todos aquellos que están al mando de la Tierra actualmente, no conocen las Leyes Espirituales, porque si así fuera nada de lo que ha sido hasta hoy habría ocurrido: guerras, pobreza, luchas continuas por el poder, pedofilia, competición, aniquilamiento del conocimiento y de la conciencia espiritual… ecc.

Cualquier ser al cual importe de verdad el bienestar de sus hermanos y de sus hermanas, de su país, y también de todos los pueblos de la Tierra, debería tener claro que el engaño, la mentira, el adiestramento para el propio lucro y a través de la explotación de cualquier ser viviente dotado de conciencia (incluídos los animales) son comportamientos completamente erróneos porque violan absolutamente las Leyes Espirituales, las cuales se basan en el respeto de la vida, en la ayuda y la cooperación por el bien común, en la limpidez y claridad de los argumentos tratados en cualquier ámbito, y en aquella justicia entendida como una cualidad del Espíritu del Amor, la cual bajo ningún concepto ha de ser confundida con la pseudo-justicia aplicada hoy por los seres humanos.    

Aquellos que entienden de qué estoy hablando tienen el deber Divino de poner fin a este modelo de humanidad y de ayudarla a evolucionar hacia su verdadera naturaleza, y la única manera es dejar de dar energía al juego que nos han creado, porque no es nuestro juego, no son nuestras guerras. Aquellos que todavía recuerdan que son hijos del Amor tienen que observar la sociedad y ver que es lo que no han arreglado dentro de sí mismos, acoger cada uno de sus propios errores, comprenderlos y tranasformarlos sin justificación alguna, con la plena consciencia de que aquello que arreglarán se arreglará también en parte en la sociedad, y será una semilla bien plantada que servirá como ejemplo a otros. Solamente así la parte divina que existe en cada uno de nosotros tendrá la posibilidad de poner remedio al sueño en el cual ha vivido hasta hoy y de tomar poco a poco las riendas de su existencia.

Por el contrario, quien no actúa con ética, quien no es coherente con aquello que piensa, aquello que dice y aquello que hace, y a pesar del puesto que ocupe en la sociedad, no es digno de recibir ningún consenso ni tampoco de ser seguido por parte de ningún hombre y de ninguna mujer libres.

El Divino de nuestros corazones está preparado a servir y a servirnos, dejémosle actuar y veremos la simplicidad, el Amor y la verdadera justicia volver nuevamente a nuestras vidas, como debería de ser. Solamente de esta manera podremos construir un futuro de verdadera evolución para nosotros y para las futuras generaciones.

Depende de nosotros mísmos.

Alberto Allas
Blogger Gruppo Rebis:

Leggi l’articolo in italiano: https://grupporebis.org/2020/11/11/le-leggi-spirituali/
Read the article in english: https://grupporebis.org/2020/11/11/the-spiritual-laws/

Pubblicato da Redazione Rebis

Membro gruppo esperti e gruppo redazione di Rebis.

2 pensieri riguardo “Las Leyes Espirituales

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